Hasta ahora mi atención ha girado en torno a los problemas del sistema educativo en general y los del gobierno de nuestro país en particular.
Leyes y normas que afectan de forma vertical desde arriba hasta lo más importante, el alumnado.
Hoy me haré eco de cómo le afecta todo este entramado electoral al principal objetivo de todo sistema educativo, sus receptores: los estudiantes.
Hemos analizado las contradicciones entre leyes y hemos llegado hasta la situación de crisis educativa actual. Pero, ¿Cuál es la situación dentro de las aulas?
No me refiero a los cortes de calefacción, falta de ayudas a comedor, ausencia de sustituciones de profesorado. NO. Me refiero a los métodos.
¿Qué clase de método se utiliza?
La puntuación media obtenida por los alumnos españoles se corresponde al nivel 2 de los 6 establecidos en PISA. España ocupa el puesto 29 de los 44 países que han realizado esta prueba.
Andreas Schleicher, director de PISA, ha afirmado que entre los alumnos no hay problemas sociales, regionales o de centros, el problema está en que "la enseñanza en España está demasiado centrada en la reproducción de conocimientos". Y añade que "los países con mejor rendimiento son aquellos que otorgan más autonomía a sus centros".
Así que independientemente de los recursos del centro, el número de alumnado que tengas o la ley que haya vigente; lo importante es que uses el método adecuado para que los estudiantes aprendan realmente.
La metodología que, hasta ahora, se ha aplicado en las aulas ha estado siempre basada en la adquisición de conocimientos y no en la resolución de problemas complejos. ¿Quién no ha escuchado a su padre o madre decir de carrerilla todos los ríos de España? Muchos de ellos nunca los han visto, incluso ni sabrían situarlos en un mapa.
Desde mi punto de vista como alumna, siempre he aprendido más cuando me he visto involucrada en el proceso, desgraciadamente esto ha ocurrido en muy pocas ocasiones. Durante la enseñanza secundaria aprendí de memoria todos los tiempos verbales del inglés. Me sabía la "famosa lista" de los irregulares con sus tres columnas. La primera vez que salí fuera de España fui incapaz de articular palabra en el idioma que tan bien conocía.
Debemos aplicar los conocimientos a la práctica. De nada nos sirve acumular información, no somos enciclopedias andantes. Todo concepto aprendido se debe basar en algún aspecto de la vida, no solo idiomas o asignaturas enfocadas al mundo laboral o las ciencias; también asignaturas como literatura (¿para qué quiero saber dónde nació Lorca si después no comprendo sus metáforas y su particular lucha para la igualdad de género?), en arte, música, filosofía, en TODO, todo es aplicable de algún modo en la vida real y no debe ser aprendido de memoria para luego olvidar.
¿A qué se debe que la mayoría de asignaturas requieran un aprendizaje de memoria y no práctico?
Al sistema de graduar basado en exámenes.
Un profesor conoce perfectamente el progreso de sus estudiantes, el trabajo realizado diariamente y puede evaluar sin necesidad de hacer un test o una prueba de conocimientos.
Más tarde, llegas a la universidad y te conviertes en un número, una nota de corte, de nada sirve todo tu trabajo, solo importa haber "empollado" durante dos meses el último año y tendrás la llave para ser lo que quieras.
Podría escribir mil entradas acerca de este tema, pero básicamente pienso que se debe cambiar el método de enseñanza y el método de evaluación.
En las próximas entradas analizaremos métodos alternativos de enseñanza y sus logros.
jueves, 27 de noviembre de 2014
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Causas, consecuencias.
Voy a entrar un poco más en materia y describir cuáles son los problemas reales a los que se enfrenta nuestro sistema educativo.
En primer lugar están los recortes en educación. El gobierno prevé reducir el gasto público destinado a educación en un 20% hasta que alcance el 3,9% del PIB en 2015.
¿Cómo se traduce eso?
Menos ayudas escolares, de movilidad, de becas de comedor, de libros, de transporte. Menos plazas en programas de movilidad (Erasmus, auxiliares de conversación). Menos calidad en los centros educativos, menor cantidad de material escolar. Menos proyectos de investigación, en definitiva: muchas menos oportunidades de estudiar para todos y todas.
Y por parte del profesorado, ¿cómo afecta esto?
Menos profesores, ratios más grandes, sustituciones sin cubrir.
¿Cómo vamos a mejorar el sistema cuando hay millones de jóvenes esperando un puesto como profesor y cientos de centros esperando profesores;cuando se jubilan docentes y sus plazas no son ocupadas; y cuando suben la ratio de alumnos y se desbordan las aulas? En fin.
Si nos adentramos a la práctica de la docencia, sin desmantelar, o más bien sin seguir desmantelando el sistema desde arriba, nos encontramos con métodos que no han cambiado en los últimos 20 años.
Hay un grave problema de motivación, de planificación curricular o de metodología por parte de los centros educativos que hay que solventar.
La enseñanza basada en grados o exámenes, el control total de la asistencia, la poca participación del alumnado en la producción de material para el aula, son algunos de los aspectos que necesitan revisarse, independientemente de la ley orgánica de turno que nos introduzcan.
Vamos a analizar diferentes tipos alternativos de enseñanza, en Europa, Latinoamérica y Australia; y veremos porque funcionan y qué es lo novedoso que aportan a la educación.
En primer lugar están los recortes en educación. El gobierno prevé reducir el gasto público destinado a educación en un 20% hasta que alcance el 3,9% del PIB en 2015.
¿Cómo se traduce eso?
Menos ayudas escolares, de movilidad, de becas de comedor, de libros, de transporte. Menos plazas en programas de movilidad (Erasmus, auxiliares de conversación). Menos calidad en los centros educativos, menor cantidad de material escolar. Menos proyectos de investigación, en definitiva: muchas menos oportunidades de estudiar para todos y todas.
Y por parte del profesorado, ¿cómo afecta esto?
Menos profesores, ratios más grandes, sustituciones sin cubrir.
¿Cómo vamos a mejorar el sistema cuando hay millones de jóvenes esperando un puesto como profesor y cientos de centros esperando profesores;cuando se jubilan docentes y sus plazas no son ocupadas; y cuando suben la ratio de alumnos y se desbordan las aulas? En fin.
Si nos adentramos a la práctica de la docencia, sin desmantelar, o más bien sin seguir desmantelando el sistema desde arriba, nos encontramos con métodos que no han cambiado en los últimos 20 años.
Hay un grave problema de motivación, de planificación curricular o de metodología por parte de los centros educativos que hay que solventar.
La enseñanza basada en grados o exámenes, el control total de la asistencia, la poca participación del alumnado en la producción de material para el aula, son algunos de los aspectos que necesitan revisarse, independientemente de la ley orgánica de turno que nos introduzcan.
Vamos a analizar diferentes tipos alternativos de enseñanza, en Europa, Latinoamérica y Australia; y veremos porque funcionan y qué es lo novedoso que aportan a la educación.
Un vistazo a la raíz del problema
Mientras el gobierno de Mariano Rajoy termina de cocinar la que será la séptima ley educativa durante la democracia española, las cifras de estudios internacionales acerca del estado del sistema educativo español y sus resultados son realmente alarmantes.
La OCDE alerta de que el nivel de rendimiento de los estudiantes en nuestro país está por debajo de la media (europea) y advierte, también, del gran número de absentismo (el 23, 6% de los jóvenes entre 15 y 29 años ni estudia, ni trabaja).
Lo que ha llamado más mi atención han sido las declaraciones del Ministro de educación, cultura y deporte, José Ignacio Wert, en las que afirmaba que el sistema educativo en España es mediocre.
Ahora es cuando yo me pregunto: ¿se está haciendo algo por mejorarlo o simplemente con adoptar nuevas leyes ponemos un nuevo parche a un problema que se arrastra desde la dictadura?
¿estoy exagerando? Veamos...
La primera reforma educativa en España data de 1857. Ley Moyano.
Como es de suponer en un régimen antiguo, la educación era totalmente elitista, controlada por la iglesia y en castellano. La edad de escolarización obligatoria era de 6 a 9 años.
La siguiente reforma sucedió durante la República, 1931, y se basaba en un modelo escolar democrático y europeizado donde había una separación de la iglesia y la educación; la escuela era pública y se integraban las lenguas de las diferentes comunidades bilingües.
Retrocedemos, como es de suponer, con la reforma franquista de 1939. Vuelta del poder de la iglesia, escuela privada, castellanización. Acción destructora de todo lo que huela a comunismo.
A partir del año 1970 empieza la fiesta, y no, no nos confundamos, no es una fiesta por la caída del régimen autoritario franquista, es la fiesta de vamos a probar con leyes según nos convenga que a estos les da igual. Y así es señores, porque nos ha dado igual, porque nadie se ha preocupado dentro de los partidos políticos de mirar por el alumnado, y desde fuera de los partidos estábamos muy ocupados con la "maravilla" de la transición. Así nos va.
1970, LGE, escolarización obligatoria hasta los 14 años, acercamiento hacia otras lenguas españolas, subvenciones a la escuela privada y reordenación de ciclos formativos.
1990, LOGSE, sistema dual, pública y privada; educación infantil; educación obligatoria hasta los 16 años; nuevos diseños curriculares y formación profesional en alternancia.
LODE, LOCE, LOE, LOMCE...diferente perro (partido político), mismo collar (beneficio propio y no colectivo).
¿Exageraba, pues, cuándo afirmaba que arrastramos problemas desde la dictadura?
En la actualidad, o dicho de otra forma, gracias a la ley Wert, tenemos de nuevo la asignatura de religión, más apoyo a los colegios concertados (que podrán construirse en suelo público), apoyo a colegios de enseñanza diferenciada por sexos y para rematar algo escandalosamente reprobable: quién determina los contenidos curriculares no son las administraciones públicas, sino el propio gobierno. Es decir, ahora viene el señor Wert y sabe más sobre lo que yo debo estudiar que los expertos que llevan años trabajando en el tema. No sé si reír o llorar.
Toda esta inconsistencia en un sistema educativo caduco nos lleva, ahora, a los resultados que analizábamos al principio, con palabras del propio Wert: el sistema educativo español es mediocre, sí, pero nadie está trabajando, a priori, para que mejore.
¿Qué será de nuestro país cuando se hayan ido todos los investigadores por falta de subvenciones o cuando los profesionales mejor capacitados estén contribuyendo en otros países donde se les valore más?. Entonces, y solo entonces, a lo mejor empiezan a pensar los de arriba en que algo han hecho mal y dejan de mirarse el ombligo. O no. Siempre hay otros a los que culpar.
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